jueves, 9 de diciembre de 2010
Real Madrid-Auxerre
El Real Madrid despachó al Auxerre sin problemas y sin alardes (4-0) en una noche feliz para el discutido Karim Benzema, autor de tres goles que deberían servirle para aumentar su confianza, más aún en ausencia de Gonzalo Higuaín por lesión. El Auxerre, aún pendiente del resultado del Ajax en San Siro ante el Milan, llegaba al Bernabéu con la esperanza de meterse en la Europa League. Sin embargo, el estímulo no le sirvió para compensar sus carencias.
Mourinho, en la grada por las amarillas forzadas en el anterior partido, formó una alineación sin concesiones a la cantera. Como mucho, Granero y Arbeloa, vendidos en su día y recomprados después para formar parte del fondo de armario de Pellegrini primero y del portugués ahora. En los minutos finales, el Bernabéu pudo ver al fin a Pablo Sarabia, que tuvo 20 minutos para lucir su zurda para disfrute del Bernabéu, deseoso de celebrar la llegada de jóvenes talentos formados en Valdebebas. El otro canterano, debutante en Champions por accidente, fue el portero Antonio Adán. Justo antes del descanso, tuvo que sustituir de urgencia a Dudek, al que un choque con un rival propició una contusión en la mandíbula.
Hasta el descanso, Dudek fue lo mejor del Madrid. Sin tensión, el equipo de Mourinho vio cómo el Auxerre llegaba varias veces a su área. A los nueve minutos, un claro penalti cometido por Carvalho sobre Oliech se fue al limbo. Pocos minutos después, el portero polaco intervino para sacar con el pie un remate picado de Mignot. Justo antes del descanso, sacó una mano prodigiosa a un gran disparo cruzado de Oliech.
Dudek, por desgracia, desapareció de escena. La noche, sin embargo, iba a estar protagonizada por Benzema, autor de tres goles. El primero había llegado a los doce minutos, tras un pase de Cristiano Ronaldo. Benzema llegó al remate. Cabeceó mal. La pelota salió mordida, pero estaba tan cerca de la portería que el fallo era casi imposible.
El Auxerre se terminó de venir abajo en el segundo tiempo. A los cinco minutos de la reanudación, Cristiano Ronaldo recibió un pase de Marcelo a la espalda de Mignot. El portugués controló y, con frialdad, sacó un zapatazo a la escuadra. El tercer gol, en el minuto 73, vino precedido de un gran pase de Lass. Benzema controló en el vértice del área y conectó un disparo que la mano blanda del portero no pudo sacar. En el tercero, casi sobre la hora, embocó con clase por encima del meta Sorin, que había dejado la puerta vacía. Era su noche. La noche de Benzema.
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fue un baño de buen juego al auxerre
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